El Test

22/09/2015 en Doce Miradas

Después de los acontecimientos que nos ha traído este verano, andaba yo pensando estos días en qué somos y en qué no somos. En lo que nos define por aquello que hacemos y en lo que nos cataloga por lo que dejamos de hacer. Y me he dado cuenta de que nos falta coherencia, mucha coherencia, entre lo que hacemos, lo que decimos y, fundamentalmente, lo que sentimos de verdad. Y nos falta esa coherencia no solo como sociedad sino también como individuos.

Así que para aclarar al menos mis dudas, no sé ya si las vuestras, me gustaría que hicierais el test que os propongo a continuación. Para ello, os voy a pedir algún favor y algún que otro permiso. En lo que a favores se refiere os demando tres: el primero, que leáis el post hasta el final. El segundo, que me permitáis responder en vuestro lugar estableciendo un diálogo ficticio. El tercero os lo solicitaré más adelante.

Este test intentará averiguar si sois o no sois personas racistas, entendiendo como tal a aquellas que consideran que los individuos tienen diferentes derechos y libertades en función de su raza. Con el fin de hacerlo más fácil, solo os preguntaré sobre vuestras actitudes hacia las personas blancas y hacia las personas negras. Así que, vamos a por ello.

El decálogo

  1. ¿Crees que las personas blancas y las negras tienen los mismos derechos, libertades y obligaciones? “Por supuesto”, me responderás. “Estamos en pleno siglo XXI”.
  2. Si tú tuvieras que hacer una selección de personal en tu empresa ¿a quién contratarías antes? ¿A una persona blanca o a una negra? “Bueno”, me dirías, “esto también está claro. Yo la contrataría en función de su curriculum, de su experiencia y de su profesionalidad. Me daría igual que fuera blanca o negra”.
  3. ¿Y quién crees que faltaría más al trabajo? “A ver, a ver. Aquí la bolita de cristal no la tiene nadie”, me contestarías. “Pues dependerá de quién se ponga más veces enferma, de qué circunstancias le pasen en la vida ¿no?”
  4. Y a la hora de hacer ascenderla, de darle un puesto relevante ¿a quién primarías? ¿A la blanca o a la negra? “Me estoy empezando a enfadar con tus preguntas. Ni que yo fuera racista. Pues evidentemente a quien más se lo mereciera”. Ya, pero insisto. Igual mirarías un poco sus circunstancias familiares ¿no? Por ejemplo. En el caso de que ambas tuvieran el mismo número de hijos ¿ascenderías a la blanca o a la negra? “Pero ¡qué tendrá que ver! Pues a quien más se lo merezca. ¿A mí qué me importa el número de hijos que tenga?” Sí pero ¿a quién le pagarías un sueldo mayor? ¿A la blanca o a la negra? “¿Por el mismo trabajo? Pues su retribución debería ser la misma. Vamos, es de cajón”.
  5. ¿Y quién crees que ejercerá mejor las labores directivas? ¿La persona blanca o la persona negra? “Ahora sí que me estoy enfadando. El liderazgo, la capacidad de toma de decisiones no tiene que ver con la raza. Eso depende de cada persona”.
  6. Vale, vale, no te enfades. Cambio de ámbito. Imagínate que haya un producto que solo consumieran las personas blancas (no sé, piensa en algún tipo de maquillaje, determinadas cremas solares… ). ¿Aprobarías anuncios publicitarios en los que salieran personas negras prácticamente desnudas para anunciar los productos que consumen las blancas? “¡Por favor! ¡Pues claro que no!… De todas formas, me estás haciendo unas preguntas demasiado evidentes ¿no? Cualquiera te respondería a todo esto exactamente igual que lo estoy haciendo yo, salvo que sea muy racista”.
  7. ¿Crees que los medios de comunicación deberían emitir o publicar esa publicidad? “Pues esto también es evidente. Sería poco decente ¿no? Admitir publicidad racista por el mero hecho de que proporciona dinero”.
  8. ¿Te quedarías de brazos cruzados si supieras que hay fiestas en algunas localidades en las que no se permite a las personas negras hacer lo mismo que a las blancas? “No. Claro que no.”
  9. ¿O si hubiera locales en los que solo está permitido que estén personas blancas? ¿O en los que solo pagan por entrar las personas blancas y donde las negras entran gratis porque sirven como reclamo? “¿Todavía hay de eso? ¡No me lo puedo creer!”
  10. Supongo que, como casi todo el mundo, tendrás algún perfil en Facebook o en Twitter. ¿Compartirías o retuitearías vídeos, comentarios, chistes zafios que hagan comentarios que denigren a las personas negras? “No. Evidentemente no”.

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Hasta aquí el test. Ahora, os voy a pedir el tercer favor del que hablaba al principio. Volved a hacer el test cambiando algunas palabras: persona blanca por hombre y persona negra por mujer; racismo y racista  por machismo y por machista; y raza por género. Y si el resultado que te da el segundo test es diferente al primero, háztelo mirar.

Coherencia

¿Evidente verdad? Claro. El post se publica en Doce Miradas. Pues si es tan evidente, lo que no entiendo es por qué no es evidente.

Cuando reivindicas el feminismo, cuando dices que eres feminista, todavía hay mucha gente que te pregunta el por qué. La primera cosa que se te ocurre decirle es si sabe qué es el feminismo. Feminismo es creer en la igualdad de derechos y libertades de mujeres y hombres. No le busques más definiciones.

Las y los feministas somos personas que creemos en ello y que luchamos para erradicar los comportamientos machistas. Entonces, si es tan evidente ¿por qué tengo que defender en pleno siglo XXI que soy feminista? ¿Por qué tengo que explicarlo? ?¿Por qué a tantos hombres y a tantas mujeres, creyendo en la igualdad, les cuesta decir que son feministas? ¿Por qué le es tan fácil a la sociedad descubrir comportamientos racistas pero le cuesta tanto identificar los machistas? Si son tan evidentes las respuestas al test en lo relativo al racismo ¿por qué se toleran esos comportamientos sexistas? ¿Por qué tengo que denunciar día a día comportamientos machistas que a veces no se ven, otros se obvian y muchas veces se fomentan? ¿Por qué cuando los denuncio tengo que soportar caras de superioridad, de ironía, de cachondeo? ¿Por qué no levantamos la mano para decir que “eso es machismo”? ¿Por qué a veces da vergüenza, otras reparo?

Captura de pantalla 2015-09-20 a las 18.16.23Si es tan evidente, y me voy ahora a los resultados de las preguntas del test, ¿por qué hay tantas personas que consideran que hombres y mujeres no tenemos los mismos derechos? ¿Por qué se contrata antes a un hombre que a una mujer porque esta última igual un día tiene hijos, como si la sociedad se perpetuase de forma hermafrodita? ¿Por qué afecta tanto a la hora de trabajar pensar en las bajas maternales cuando la ley permite que éstas puedan ser disfrutadas tanto por las madres como por los padres? ¿Por qué se considera que las mujeres perdemos más horas de trabajo que los hombres si tenemos hijos? ¿No es la responsabilidad de los hijos compartida? ¿Por qué hay tan pocas mujeres en puestos directivos y se sigue creyendo por parte de muchos (y muchas) que las mujeres son malas jefas? ¿Por qué aceptamos aún ver en la televisión y en prensa escrita u oír en la radio anuncios con la más pura esencia sexista? ¿Por qué todavía tenemos que aceptar que en fiestas, como en las de Hondarribia, las mujeres tengan que desfilar escoltadas escuchando insultos porque de lo contrario son escupidas y zarandeadas? ¿Por qué entramos mujeres y hombres en locales de moda donde nosotras no pagamos porque somos el cebo y ellos entran abonando su entrada? ¿Por qué compartimos y retuiteamos esos chistes puramente machistas que se ven tantas y tantas veces en las redes sociales? Y sobre todo ¿por qué no nos damos cuenta de que reproducir comportamientos machistas conduce a una sociedad en los que los hombres tienen realmente muchos más derechos y libertades que las mujeres?

Responsabilidad

Durante el pasado mes de agosto, doce mujeres fueron asesinadas por sus parejas o ex-parejas, a golpes, atropelladas, rociadas con gasolina. En lo que va de año, el balance se eleva a 51 mujeres. Y a ello hay que sumar el número de mujeres y sus hijos e hijas que son maltratadas a diario en este país. Cuando se producen esos momentos trágicos es cuando nos echamos las manos a la cabeza y decimos que esto tiene que acabar. Y echamos la culpa a la sociedad. Pero nos olvidamos de que la sociedad la componemos los individuos y que, por lo tanto, todos y todas tenemos nuestra parte de responsabilidad, y de culpabilidad, cuando se produce una muerte causada por violencia de género. Desde las madres y los padres que no educan en igualdad hasta los colegios que reproducen pautas de comportamientos machistas. Desde los medios de comunicación que, ni saben tratar en la mayoría de las ocasiones las noticias sobre estos temas (siguen hablando de mujeres que “mueren”)  y a los que no les molesta para nada la publicidad sexista y lo machismos que se dan, en muchísimas ocasiones, en sus tertulias y en sus programas estrella, hasta los espectadores que consumen estos programas. Desde el juez que no emite la orden de alejamiento que debería dictar hasta las personas que se creen que una simple orden de alejamiento evita que un maltratador llegue a convertirse en un asesino. Desde el político que no ofrece medidas eficaces contra la violencia de género porque no se la toma en serio hasta la persona que los vota. Desde el que crea un meme en Twitter hasta el simple que lo retuitea.

Coherencia y responsabilidad. Símplemente eso. Coherencia y responsabilidad. Permitidme una última pregunta: ¿es que lo evidente no lo es tanto?

Miren Martín

Periodista enamorada de la comunicación. Soy una apasionada de la vida a la que analizo constantemente lo que me lleva muchas veces a no saber. Y me gusta la gente. La buena. No la otra. Y hay dos cosas que no soporto: la injusticia y la insolidaridad. Por todo eso quiero mirar. Siempre hacia adelante.

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