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Los púlpitos de Seneca Falls

09/02/2016 en Miradas invitadas por Doce Miradas

IMG_0139_Felix Arrieta Frutos (@pelikleta), Donostia, 1982. Soy politólogo y también y casi a la par, desde mi perspectiva cristiana de base, militante de lo social. Me interesan los procesos de políticas públicas, y el análisis electoral. Soy profesor en el Departamento de Trabajo Social de la Universidad de Deusto, en Donostia y desde hace poquito, salseo también en @deustoforum #Gipuzkoa.

Hace ya 168 años que se aprobó la Declaración de Seneca Falls. Mirando desde nuestra perspectiva actual parece lejos, muy lejos, el momento en que las mujeres pedían el derecho al voto, o poder participar en la comunidad en clave de igualdad respecto al hombre. Pero esa realidad, tantos años después, es mucho más cercana de lo que nos pudiera parecer.

Comienzo a escribir este post una mañana lluviosa de principios de febrero. Siento, para qué negarlo, una gran responsabilidad al escribir para este blog que transciende a su propia comunidad y que transporta sus reflexiones en torno a la igualdad mucho más allá que a un espacio físico, contribuyendo así a modificar el imaginario colectivo.

Pues bien, esta mañana de febrero, mientras llueve y recién emprendida la Capitalidad Cultural Europea de Donostia 2016, parece que, a priori, las claves para interpretar la realidad que nos rodea debieran ser muy diferentes a las de épocas precedentes. Sin embargo, hay cuestiones que, a pesar de haber evolucionado en lo normativo, tienen todavía un largo recorrido que hacer en lo social. Y en las actitudes de cada persona que contribuye a construir esa sociedad que bebe todavía en demasiadas ocasiones de apriorismos y estereotipos que poco ayudan a dibujar una nueva realidad.

Puestos a pensar, se han producido muchísimos avances en el reconocimiento de derechos civiles y políticos desde hace más de 100 años hasta hoy y efectivamente, hay voces autorizadas, muchas, que afirman que en la esfera pública y social esto es realmente así, aunque quede todavía camino por recorrer en el ámbito privado y en su regulación.

Y efectivamente se han producido avances. En nuestro entorno más cercano la Ley para la igualdad entre hombres y mujeres, aprobada en 2005, ha permitido que en las esferas de representación, las cifras vayan igualándose poco a poco. Esto ha hecho que, según los datos del último DeustoBarómetro, un porcentaje mayoritario de hombres (42%) y un porcentaje significativamente menor de mujeres (33%) piense que éstas han accedido ya a los espacios de poder económico y social. Sin embargo, son más (51% en el caso de los hombres y 55% en el caso de las mujeres) las personas que piensan que no han accedido a dichos espacios aunque discrepan sobre la fórmula para acceder a los mismos. Son, sumadas ambas posiciones, mayoría, y reflejan la situación real que experimentamos en nuestra sociedad en este comienzo de 2016.

Y éste es uno de los frentes en el que más hay que incidir: en el sueño de la falsa igualdad. En la conciencia colectiva que comienza a ser general, de que la igualdad es un valor ya conseguido que ahora sólo queda poner en valor. Pues digámoslo claramente: esto no es cierto. La igualdad entre mujeres y hombres ni existe, ni se ha conseguido.

Y esto es así, porque siguen sucediendo a día de hoy, situaciones que distan mucho de ser aceptables.

  • Como por ejemplo la niña que al escuchar que su hermano quiere ser arquitecto de mayor afirme que eso no es posible en su caso precisamente por eso, por ser una niña.
  • O el estudiante que planteándose ir a la universidad deja de escoger una carrera porque entiende que no sólo es una profesión feminizada, sino que además pertenece a las mujeres.
  • O la persona joven que defiende la tradición de un acto social, a pesar de que éste sea claramente discriminante para las mujeres.
  • O los amigos que se encuentran unos años después de acabados los estudios y comprueban cómo ella gana todavía menos que él.

Son ejemplos reales (y frecuentes) de mi vida cotidiana. Realidades que tienen que ver, por ejemplo, con la percepción que tenemos sobre el cuidado. Y sobre quién tiene que realizarlo. Con cómo entendemos que tiene que producirse el cambio social y lo que las tradiciones suponen (o suponían) y su permanente actualización. Percepciones a las que no son ajenos los medios de comunicación, y la imagen que nos transmiten, nosotros mismos, con la que damos en redes sociales o las instituciones, en su más amplia definición, que transmiten y perpetúan el modelo patriarcal.

Pero es, por encima de las instituciones, sobre todo un debate que nos interpela. Nos interpela como personas comprometidas con la realidad que nos rodea. Nos interpela, como bien apuntan en este blog las doce miradas, a denunciar todo aquello que quiera ahondar en esa injusticia. Y en este momento de incertidumbre política, con un escenario absolutamente desconocido en el que el Parlamento parece va a tener un papel más activo que nunca, es necesario reivindicar esta necesidad de alerta y denuncia permanente. Una necesidad que debemos hacer nuestra.

En Seneca Falls, hace 168 años, decidieron ‘que la rapidez y el éxito de nuestra causa depende del celo y de los esfuerzos, tanto de los hombres como de las mujeres, para derribar el monopolio de los púlpitos y para conseguir que la mujer participe equitativamente en los diferentes oficios, profesiones y negocios’. Hoy, no son sólo los púlpitos de la iglesia aquellos cuyos monopolios es necesario derribar. Pero son los esfuerzos de hombres y mujeres, conjuntamente, los que ayudarán a derribarlos.

Eskerrik asko @DoceMiradas por vuestro trabajo constante. Que sigamos sumando a muchos más.

#MatemáticasGenéricas

02/02/2016 en Doce miradas por Miryam Artola

Porque a estas alturas del partido ya sabemos que uno más uno no son dos, o al menos no son sólo dos. E incluso a veces, 1+1 no suma sino le resta a alguno de los elementos (personas) de la ecuación.

Pues en estas ando. Volviendo a lo básico. A las matemáticas más genéricas. Aquellas que quieren dibujar sumas positivas. Restas que nos hagan crecer y ser más. Divisiones que hablan de repartir, de compartir y de multiplicar. Y multiplicaciones que nos lleven a cambios reales.

Así que hoy dejo las palabras aparcadas, y os ofrezco dos cosas. Una, mi mirada, que pretende (re)crear las #Matemáticas Genéricas. Dos, una invitación, a seguir sumando(nos) y ofrecer nuestras propias sumas, restas, multiplicaciones, divisiones, quizás alguna integral (si alguien se acuerda de cómo se hacían… ¡yo, ni idea!), y quién sabe si una raíz cuadrada.

#MatemáticasGenéricas. Yo+mis mil maneras de mover el corazón, de sentir... sin recetas ni fórmulas perfectas=¡Esa soy yo!

#MatemáticasGenéricas. Yo+mis mil maneras de mover el corazón, de sentir… sin recetas ni fórmulas perfectas=¡Esa soy yo! (porque no hay una única manera de ser mujer, ni de realizarse, ni de ser completa, ni de amar, ni de crecer…). #MatemáticasGenéricas

Yo+una media naranja=al riiico txupito de zumito de naranja y ¡¡brindo por tí!! #MatemáticasGenéricas

Yo+mi media naranja=al riiico txupito de zumito de naranja y ¡¡brindo por tí!! #MatemáticasGenéricas

Mujeres+oportunidades+educación+Decisión&decisiones+gafitas moradas para mirar la realidad+tener la posibilidad de Vivir (con dignidad)-los techos de cristal=¡¡Vamos P´alante!!

Mujeres+oportunidades+educación+Decisión&decisiones+gafitas moradas para mirar la realidad+tener la posibilidad de Vivir (con dignidad)-los techos de cristal=¡¡Vamos P´alante!! #MatemáticasGenéricas #TechosdeCristal

Si cuidamos más, si nos cuidamos más, si nos dejamos cuidar más... y si dividimos esos cuidados y esos cuidarnos y esos cuidarles también entre todos (las todas ya están un poco más en ello)= la ternura habitará el corazón del mundo.

Si cuidamos más, si nos cuidamos más, si nos dejamos cuidar más… y si dividimos esos cuidados y esos cuidarnos y esos cuidarles también entre todos (las todas ya están un poco más en ello)= la ternura habitará el corazón del mundo. #MatemáticasGenéricas #Cuidados

#MatemáticasGenéricas

A más oportunidad(es), trabajo, salarios equitativos , cuidados… que nos de para todas las personas del mundo mundial =mayor justicia, y mayor solidaridad (y así un mejor lugar para todos y todas ¿no?) #MatemáticasGenéricas #Igualdad

Para que no haya Ni UNA MENOS=todos, todas sin concesiones contra la violencia de género y tolerancia 0 #MatemáticasGenéricas #NiUnaMenos

Para que no haya Ni UNA MENOS=todos, todas sin concesiones contra la violencia de género y tolerancia 0 #MatemáticasGenéricas #NiUnaMenos

Si nos sumamos a pinchar las burbujas de las canciones denigrantes (#casposongs),la publicidad sexistas, los micromachismos omnipresentes, los chistes sexistas=amplificaremos un espacio oxigenado libre de estereotipos tóxicos, sorderas crónicas y una cultura tremendamente patriarcal. #MatemáticasGenéricas

Si nos sumamos a pinchar las burbujas de las canciones denigrantes (#casposongs),la publicidad sexistas, los micromachismos omnipresentes, los chistes sexistas=amplificaremos un espacio oxigenado libre de estereotipos tóxicos, sorderas crónicas y una cultura tremendamente patriarcal. #MatemáticasGenéricas

súmate a las #MatemáticasGenéricasSúmate a hacer tu propia ecuación añádele el hashtag #MatemáticasGenéricas… y Twitteala! Posteala! Pégala en un tablón de anuncios… (y si quieres pónmela en copia en twitter en  @miryamartola o añádela como comentario a este post) y construyamos entre todas y entre todos una nueva Matemática Genérica ¡¡y vamos a esparcirla!!

 

 

 

PD: y esta… un guiño, un regalito, un “regaliz”… a mis queridas miradas #nivelondecompis.

1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1+1=Docemiradas #MatemáticasGenéricas #nivelóndecompis

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Praxis feminista

26/01/2016 en Miradas invitadas por Doce Miradas

Beatriz Sevilla (Tres Cantos, 1993). Estudio Física en Madrid y estoy de Erasmus en Copenhague, donde soy secretaria de BLUS (asociación LGBT de estudiantes de Copenhague). En 2010 empecé a leer sobre género y política, y nunca pude parar. A veces doy charlas sobre mujeres en ciencia (Naukas Bilbao 2014 y 2015, EBE 2015).

 

Internet está lleno de artículos sobre los diversos aspectos del feminismo: historia, causas, explicaciones sobre por qué se prefiere una cosa u otra, análisis de ficción audiovisual o libros, y un largo etcétera. Abundan también los artículos sobre praxis feminista para hombres; con instrucciones más o menos detalladas sobre cómo ser un mejor aliado para el feminismo, cómo escuchar las experiencias de las mujeres en vez de opinar muy alto todo el tiempo o, en general, cómo actuar en según qué situaciones.

Sin embargo, no hay prácticamente artículos sobre praxis feminista para mujeres, al menos de manera general. No hay artículos que digan “así es como creo yo que deberíamos hacer feminismo las mujeres”. Sí corren ríos de tinta sobre cosas concretas que han hecho mujeres que nos parecen bien y muy feministas o, más a menudo, mal y poco feministas. Esto no está mal de por sí, y es comprensible: si el feminismo lo hacemos nosotras para nosotras, habrá que discutir y estar en desacuerdo sobre cómo actuar “de forma feminista”.

Con todo, no deja de extrañarme esa dinámica. El feminismo es un movimiento político y social, una ideología, que analiza la sociedad pasada y actual, resalta la injusticia relacionada con el género, y pretende solucionarla de unas formas u otras, dependiendo de la corriente dentro del mismo. En otras ideologías de características parecidas no se ve tantos juicios dentro del propio movimiento: la gente que critica a los comunistas por tener iPhones no son otros comunistas. Pero sí que hay muchas mujeres (y hombres también, claro) que critican a otras por no ser lo suficientemente feministas, o por no serlo de la manera correcta; no hay más que ver a Emma Watson hablando de Beyoncé.

Esto no quiere decir que el peor enemigo del feminismo sean las Emma Watsons que critican a las Beyoncés. Ni tampoco las Miley Cyruses que “buscan la mirada masculina”, como opinan otras personas. El peor enemigo del feminismo es el machismo, el status quo. Centrarse en que las mujeres no son lo bastante feministas desvía el foco de atención de donde tendría que estar: en el sistema patriarcal y la gente que lo mantiene. En la gente que perpetúa el machismo, que está en el poder, que tiene más voz social, y a la que se escucha más, que son, en su mayoría, hombres.

Por todo esto, he hecho una lista de las cosas que hago y no hago yo; mi propia praxis feminista.

1. Criticar poco a otras mujeres por su feminismo (o falta de). ¿No tenemos ya suficiente crítica fuera? ¿No hace cada una lo que puede y ve correcto? Yo creo que sí. Tampoco quiere decir que haya que callarse todo el rato: critico a Emma Watson porque me sirve de ejemplo de cómo no hacer eso mismo, por ejemplo.

2. En vez de criticar, hacer análisis. A mucha gente no le gusta que las mujeres dediquen tiempo a cumplir estándares de belleza o de feminidad con los que no están de acuerdo. Se me ocurre que quizás es más constructivo preguntarse por qué. ¿Por qué se maquilla alguien que está en contra de que exista la obligación social de maquillarse? Quizás no le merezca la pena incumplir la obligación social. ¿Hasta qué punto tenemos los demás derecho a decirle a alguien que traiciona sus propios principios?

3. Sentirse menos culpable al dejar algo pasar. Hace unos meses le dije a un chico de mi clase que me oriento fatal, y me contestó que era “cosa de mujeres”. Hace un par de años quizás se lo habría discutido, pero le dije que quizás y seguí con mi vida. Creo que ninguna de las dos opciones es mejor que la otra. Se puede decidir que no te merece la pena saltar todas las veces, y elegir las batallas. También se puede decidir saltar todas las veces, claro, pero acaba cansando.

4. Hablar con otras mujeres. Saber qué opinan las otras mujeres de mi entorno sobre el feminismo es lo que más enriquecedor me ha resultado. Sobre todo las mujeres que lo tienen más difícil que yo: las que no son blancas, las migrantes, las pobres, las trans. Una mujer que trabaja turnos de diez horas a lo mejor no tiene tiempo de leer a Simone de Beauvoir, pero tiene una opinión esclarecedora sobre conciliación laboral.

Al final lo que he aprendido es que el feminismo es una lucha de fondo. Que a veces escuchando y comprendiendo se avanza igual que discutiendo y criticando, que son complementarios y no opuestos; y se pueden dejar pasar algunas cosas para no quemarse, y no significa renunciar a tus principios.

No callamos

19/01/2016 en Doce miradas por Naiara Pérez de Villarreal

Ya han pasado casi tres semanas desde la Nochevieja del año pasado, tiempo insuficiente para que la justicia alemana haya esclarecido del todo lo que realmente pasó en Colonia y en otras ciudades alemanas, donde decenas de mujeres fueron violentadas y agredidas sexualmente por cerca de un millar de hombres.

Pero sí ha pasado el tiempo suficiente para que personas del mundo de la política y de los medios de comunicación hayan puesto el grito en el cielo y se hayan vertido ríos de tinta sobre estas agresiones, para destacar fundamentalmente el hecho de que los responsables de esta aberración son cerca de un millar de inmigrantes, concretamente “varones árabes y norteafricanos”, como afirmaba un artículo del diario La Gaceta, del grupo Intereconomía, cuyo titular me pareció uno de los más lamentables y tendenciosos que recuerdo:

el feminismo calla

Noticia publicada en la Gaceta.es

abusos sexuales

Noticia publicada en el Mundo.es

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿El feminismo calla? Curiosa forma de decir que el movimiento feminista no está utilizando estos lamentables hechos para poner el foco en la procedencia de los asaltantes. Ese es el interés que está moviendo a algunos medios y poderes públicos a denunciar estas agresiones, y no la voluntad de hacer visible una realidad que otras muchas veces obvian: están agrediendo a mujeres.

Es oportunismo, o “purplewashing” (lavado púrpura), término que muy acertadamente ha utilizado Brigitte Vasallo en su reciente post para Pikara Magazine, titulado “Vienen a violar a nuestras mujeres”. Quiere Vasallo denunciar el mensaje de que los inmigrantes, y más concretamente un colectivo que está “de moda” como los refugiados, vienen a agredirnos.

1000refugiados acosan

Noticia publicada en Negocios.com

Y yo me pregunto: ¿realmente creemos que a cualquiera de las mujeres agredidas sexualmente el pasado fin de año en Colonia le importaba algo el lugar de nacimiento o la religión de quien la estaba violentando y asaltando física y sexualmente? ¿Realmente hay personas tan ingenuas que pueden creerse que lo realmente significativo y sustantivo de ese hecho, la agresión, era si esos hombres eran o no nacionales, europeos, blancos, negros, judíos, cristianos o musulmanes, si eran rubios o morenos, si gordos o delgados, si altos o bajos, si refugiados o empadronados en su mismo distrito? ¡¡NO!! Rotundamente no. El hecho es que ellas estaban siendo usadas y abusadas por unos hombres que se sentían totalmente legitimados para asaltarlas y atacarlas.

Tras estos lamentables hechos, Alemania ya ha anunciado que quieren acelerar las deportaciones de extranjeros que delinquen, para regocijo de la ultraderecha germana, que ya se está frotando las manos e instrumentalizando la situación para elevar sus reivindicaciones de corte racista. ¿Realmente les importan las agresiones a mujeres, o que hayan sido extranjeros los agresores? Y si hubieran sido alemanes, ¿habrían condenado estos hechos con igual fuerza?

Y me sigo preguntando: ¿acaso algún político europeo se ha planteado que la petición de endurecimiento de las políticas migratorias y de acogida de refugiados no responde al castigo del hecho acontecido? Quiero pensar que sí, pero ¡qué bien viene para parar estos movimientos migratorios masivos que se les iban de las manos y no están sabiendo gestionar en ninguno de los países europeos!

alemania acelera deportaciones

Noticia publicada en 20minutos.es

Pienso en esas mujeres acorraladas, violentadas en sus más profundas intimidades, pienso en ese punto de violencia física y directa que aquellos hombres ejercían sobre ellas y necesariamente me digo que no, que aquí hay más. Toda esa masa de hombres, diversos entre sí, no se pone de acuerdo una noche como la de fin de año para atacar indiscriminadamente a una centena de mujeres. ¿O sí? ¿Qué hay detrás? Me viene a mi cabeza el triángulo de la violencia de Galtung y me cobra mucho sentido.

Es mi deseo, por si todavía no lo hecho explícitamente, poner el foco en la propia agresión y en la víctima, así como en el agresor, sin adjetivarlo como inmigrante, refugiado ni alemán. Cuando adjetivamos el sustantivo, pierde fuerza; es un agresor, un asesino, un violador, no importa su origen ni condición.

La violencia estructural y cultural que cimenta la agresión sexual

El sistema capitalista y patriarcal se protege a sí mismo. Aprovecha un hecho tan punible y deplorable como la agresión sexual a una mujer para poner el foco en la adjetivación del agresor. No es un agresor, ya que el foco está puesto en su condición de inmigrante ¡y encima refugiado! Hombre al fin. Hombre criado en una cultura patriarcal, tanto la alemana o europea como la siria, asiática o africana, cristiana, judía o musulmana. Está educado para usar y abusar de la mujer. Para cosificarla. No importa que sea agresor. La agresión a estas mujeres se ha usado, cosificado, para tener un buen pretexto, una buena excusa para arremeter contra el diferente (raza, nacionalidad, religión…) que viene a desestabilizar el sistema capitalista.

El patriarcado los une: a los unos, para sentirse con legítimo derecho de agredir sexualmente a las mujeres; a otros, para levantarse como salvadores de unas pobrecitas mujeres agredidas. Lo que menos importa es que hayan sido agredidas, ni que sean mujeres; lo importante y sustantivo es que el que agrede no es de casa y que esas mujeres son “las suyas”. Propiedad, pertenencia y cosificación de nuevo.

Otra mirada

Vamos a mirarlo desde otro punto de vista: mujer  extranjera, inmigrante o refugiada, agredida sexualmente por hombres de la tierra. No digo que sea este caso concreto, pero ¿pensáis que la respuesta institucional sería la misma? ¿Pienso yo solamente que algunos de estos medios o instituciones silenciarían estos casos? ¿No lo están haciendo ya?

Las mujeres son diariamente asesinadas por sus parejas en sus propios hogares, en lo que se ha convertido en un lento y agónico feminicidio, sin que ningún medio de información mundial le dedique más que las líneas justas para simplemente levantar acta (y a veces ni eso, ya que se interpreta el hecho) de que una mujer ha sido asesinada, cuando no “fallecida” o “muerta” en su domicilio.

No queremos callarnos

Y sigo pensando en el titular al que aludía al comienzo del post, que ha sido la chispa que me ha encendido y llevado a escribir estas líneas. ¿Que el feminismo calla? ¿Pero de qué árbol se han caído? ¿Quieren inflar aún más el globo del racismo y la xenofobia e intentan provocar a sectores estratégicos?

No seré yo quien hable en nombre del feminismo, pero yo no me callo. Denuncio estas agresiones a las mujeres, como tantas otras, pero tampoco me callo en señalar la instrumentalización que se está haciendo de este caso. Cuando asesinan, violan o agreden física o verbalmente a una mujer tampoco me callo, pero me pasa igual ante las agresiones racistas o xenófobas. ¿Será patológico? Me lo tengo que mirar.

Cuidado con derechos y Derecho a cuidar

12/01/2016 en Miradas invitadas por Doce Miradas

Miguel GonzálezMiguel González Martín (@miguelutxo), de Bilbao, 1972. Me interesa cómo se encuentran e interactúan el cambio personal, organizativo y social. También me interesa el rock, que parece menos profundo, pero no te creas. La palabra “acompañar” me sigue haciendo vibrar, pese a que quizá hemos abusado un poco de ella. Me he movido en el terreno de las políticas sociales, la gestión de la diversidad, la inmigración y la cooperación internacional. En el lado de las organizaciones sociales, y también en el del gobierno. Ahora me toca caminar con la Fundación Social Ignacio Ellacuria.

El mes de abril de 2013 comenzó y concluyó con dos hechos muy significativos en mi biografía. Aunque de distinta densidad existencial, entre ambos se trazaba una nítida conexión, como si los extremos del mes crearan en su abrazo el cuenco donde la vida deposita un aprendizaje.

El día 1 empecé a trabajar en la Fundación Ellacuria. El día 30 nació mi tercer hijo. Lo primero me ha ofrecido la oportunidad de caminar junto a un grupo de mujeres que han venido a buscar un futuro mejor. Para ello, cuidan. De personas mayores, de personas con enfermedad o con alta dependencia. También de niñas y niños, desde bebés hasta preadolescentes. Lo segundo – el nacimiento- entre otras muchas cosas, me ha vuelto a colocar de un empujón frente al espejo de mi rol como cuidador, proyectando un reflejo con luces y sombras. Siento que los cableados de lo sociopolítico y de lo personal se vuelven a entreverar (¿acaso alguna vez discurrieron por canaletas separadas?). En este caso, son los cuidados la corriente que galopa por ellos.

Cambiar pañales y cambiar el mundo están más cerca de lo que solía pensar. Se suele hablar de la “crisis de los cuidados” para describir cómo la forma actual de organización económica y política impide que podamos responder adecuadamente, como individuos y como sociedades, a la necesidad de cuidados. Sin ellos, la vida se desmorona. Nuestro sistema de producción y la forma en que nos organizamos políticamente se erigen sobre una urdimbre relacional de atenciones que se da por supuesta. Parafraseando a Monterroso, cuando el capitalismo y la democracia liberal despiertan, los cuidados ya están allí. Esta invisibilización no sale gratis. La pagan, primero, las mujeres y, segundo, las mujeres pobres. La distribución de la responsabilidad de cuidar no solo está atravesada por la desigualdad de género y de clase social, sino que además las retroalimenta.

Las respuestas que hasta la fecha nos hemos dado a esta situación son muy insuficientes, cuando no refuerzan la desigualdad de las mujeres. Las políticas de conciliación nos sitúan ante el Escila de reducir jornada ganando menos y el Caribdis de cuidar sin contar con ingresos. El resultado: dobles jornadas, fundamentalmente para las mujeres. Muchas veces, al “pastel” de la carga de trabajo le añadimos la “guinda” de los sentimientos de culpa y frustración, macerada en la cultura patriarcal que aún respiramos. Solo hay que prestar un poco de atención para percibir la huella de todo ese sufrimiento en los rostros y los cuerpos de las mujeres.

Otra manera de afrontar la crisis ha sido, expresado en términos de intercambio comercial, la importación masiva y a bajo coste de cuidadoras provenientes de países del Sur. La OIT estima en cerca de 12 millones – mayoría mujeres- las migrantes que trabajan en servicio doméstico. Esto es como si todo un país como Bélgica o Grecia se vaciara y mandara a su gente a atender niños y ancianas por todo el mundo.

Unas pocas de estas mujeres son las que he tenido en suerte encontrar en mi camino. Con ellas he puesto rostro y nombre a lo que la academia especializada llama “cadenas globales de cuidados y afectos”: mujeres que dejan a sus hijos/padres a cargo de otras mujeres (abuelas, tías, hermanas mayores, cuidadoras remuneradas…) para venir a cuidar a los hijos/padres de otras mujeres…y hombres. Me tiemblan las piernas al imaginar la separación. Agacho la cabeza con reverencia y humildad al ser testigo de la grandeza de su lucha cotidiana, del apoyo recíproco que se brindan y de cómo alzan su voz clamando por sus derechos. Se me expande el corazón cuando me contagian el afán por celebrar, llenas de agradecimiento, cuánto detalle o regalo trae la vida.  Y, por supuesto, me arde el pecho al conocer las condiciones indignas de trabajo que se ven abocadas a aceptar. Algo que, por cierto, no les ahorra ni los jirones de humanidad que dejan con cada persona que cuidan, ni experimentar el vértigo del vacío, ni transitar el recorrido del duelo cuando la muerte reclama a algún anciano a su cargo. Exprimidas allá donde se cruza lo peor de la legislación laboral y del régimen de extranjería, hace apenas tres meses, la trágica muerte de Verónica nos puso delante de los ojos esta amarga realidad a la que preferimos no mirar.

derecho a cuidarAsí pues, cuidamos – ellas cuidan, vosotras cuidáis – sin apenas derechos. Y a la vez, vemos  que el acceso a nuestro derecho a cuidar-cuidarnos se alcanza a altísimo coste. Hablar del derecho a cuidar conlleva traer a la conversación también su contraparte: el deber y la obligación de hacerlo. Si, como decimos, los cuidados son un bien socialmente necesario para la reproducción y el sostenimiento de la vida, “todas las personas, hombres y mujeres, tenemos la responsabilidad y la obligación de cuidar unos de otros. Y con ella, el deber de construir un marco social en el que poder cuidarnos, en el que poder repartir y compartir esos cuidados”. Así lo resume brillantemente Carolina del Olmo en su inspirador trabajo “¿Dónde está mi tribu?” (cuya reseña habéis encontrado enlazada más arriba).

¿Quién se está – nos estamos- haciendo cargo de ese deber muy por debajo de lo que correspondería? Fundamentalmente, los hombres, que estamos llamados a asumir la parte que nos toca. Quizá, además, descubramos en esa senda una forma de desplegar nuestra condición humana en toda su plenitud. Ahora bien, considero que revisar las prácticas individuales sin vincularlas al contexto social y cultural que las incentiva o desincentiva, las hace plausibles o invivibles, puede ser un ejercicio sano, pero quizá solo estetizante. Aquello que decía Ulrich Beck de buscar “respuestas biográficas a problemas estructurales”. A la vez, siento que sin el humus de un cambio de conciencia, de hábitos del corazón, de los horizontes de expectativas y sueños personales y colectivos, de las narraciones que nos dan sentido…no es fácil que arraiguen las necesarias reformas políticas y económicas.

Tal vez el carbón que alimenta la caldera de la cultura patriarcal – que no solo emponzoña la relación entre hombres y mujeres, también la relación con la naturaleza-  sea la negación de nuestra interdependencia, fragilidad y vulnerabilidad radicales. No querer reconocer que es precisamente eso lo que nos define como humanos, y no tanto el afán de dominación o el “Hybris”. Como dice Marina Garcés en Un mundo común, “no dejamos nunca de vivir en manos de los demás (…) se trata de sacar la interdependencia de la oscuridad de las casas, de la condena de lo doméstico, y ponerla como suelo de nuestra vida común, de nuestra mutua protección y de nuestra experiencia del nosotros”.

¿Cómo sería edificar un orden social fundado en la asunción de nuestra frágil condición y mutua dependencia, más que en el mito de que somos adultos – varones- autosuficientes sellando un contrato de convivencia?

*********

Vuelvo a mirarme: hombre, de país rico, sano, con educación. Rodeado de vínculos amorosos. El espejo me devuelve muchas preguntas. ¿A qué privilegios puedo y debo renunciar para asumir mi parte (yo, que también me veo necesitado de contratar servicios de cuidados, en un campo de negociación favorable)? ¿Qué me estoy perdiendo? ¿Cómo hacer del cuidado de mi gente un acto personal y político a la vez? ¿Cómo de igualitario soy en mis relaciones familiares?

PD: Si lees en euskera, no dejes de hacerte estas preguntas que plantea Amelia Barquín, en un blog que no te puedes perder.

 

De mirada titular a mirada compañera

15/12/2015 en Doce miradas por Mentxu Ramilo Araujo

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“La luz de la esperanza” IMVG, Vitoria-Gasteiz

Todas las miradas contamos. Miradas lectoras y comentaristas. Miradas titulares e invitadas. Miradas infiltradas y compañeras. Todas somos claves para avanzar hacia una sociedad en clave de igualdad y con mayor justicia social. Mirar con esperanza y confianza, aunque a veces sea difícil…

Durante estos dos años de aprendizaje y de crecimiento personal y grupal en docemiradas.net he cargado las pilas con reflexiones, puntos de vista diversos, realidades en las que son necesarias otras miradas y nuevas voces que propongan alternativas: maneras diferentes de ser y de hacer las cosas.

Tras estos dos años, he decidido salir de docemiradas.net como mirada titular; salir de una zona de confort que me mira con buenos ojos, para lanzarme a un nuevo proyecto donde la mirada de género es muy miope: Wikipedia. Estoy segura que seguiremos colaborando.

En noviembre de 2015 el Servicio de Igualdad del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz en colaboración con Saregune y la Asociación Wikimedia España organizaron la EditatónVG por la visibilidad de las mujeres de Vitoria-Gasteiz. Hasta entonces, los datos para personas vitorianas en Wikipedia, categorizadas como “vitorianos” era la siguiente: 137 hombres vitorianos y 21 mujeres vitorianas englobadas en la categoría “vitorianos” (la categoría de “vitorianas” no existía). Tras la editatón, hemos conseguido que en la nueva categoría “vitorianas” haya 53 mujeres (+32 voces). 3 editatones más, y logramos la presencia equilibrada de voces :).

La realidad en un proyecto referente de colaboración, recientemente premiado con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2015, es que la presencia de voces de mujeres y de mujeres editoras en Wikipedia es escasa. En el caso vitoriano “clavábamos los datos” de 15% de voces de mujeres respecto a hombres. Y se calcula que un 10-15% de personas editoras de Wikipedia son mujeres. Vamos, que el sesgo de género en Wikipedia, es evidente y constatado. Acciones como talleres de edición en Wikipedia, editatones sobre temáticas feministas y para visibilizar a mujeres referentes, pueden contribuir a reducir esta brecha.

Por todo ello, durante los 2 próximos años (a día de hoy es mi fecha de activismo activo :)) desde la Asociación Wikimedia España espero aportar mi granito de arena para reducir la brecha de género en Wikipedia y para animar a mirar en clave de igualdad a mis compañeros y a mis compañeras de viaje, mientras yo también aprendo a editar de manera “enciclopédicamente relevante” y me cuestiono cuestiones que no comprendo… Os comparto el enlace a la conferencia del 6 de noviembre de 2015 sobre Internet y Wikipedia ¿en clave de igualdad? en el marco de la programación de la Escuela para la Igualdad y el Empoderamiento del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, por si queréis ampliar información sobre la brecha de género en Wikipedia, tema que abordamos en la Conferencia.

¿Qué es y qué seguirá siendo DoceMiradas para mí?

  • DoceMiradas: es una metáfora de cómo observar la realidad (poliédrica, compleja, con aristas más o menos observables según se ubique quien observa) desde miradas diversas.
  • DoceMiradas: un chute semanal de toma de conciencia de desigualdades e injusticias y una invitación para mirarnos, y para observar nuestro entorno en busca de alternativas y de respuestas de cambio/acción.
  • DoceMiradas: es un lugar de encuentro, reflexión y acción virtual y presencial.
  • DoceMiradas: somos personas, mujeres, compañeras, amigas y feministas.

Foto: Leticia de la Torre, en Marienea (Basauri)

Deseo seguir tejiendo redes que nos sostengan y nos impulsen al cambio personal, grupal y social, en clave de igualdad.

Os deseo buen camino y mucho ánimo. Estará bien todo lo que miréis y remiréis.

Cuidaos mucho y entre vosotras. Cuidad la diversidad que os hace ser cada una, ser vosotras y ser únicas.

Nos vemos en las redes y en las calles. Nos leemos en docemiradas.net y en @docemiradas.

Y siempre y cada día os (re)miraré con muy buenos ojos de (ad)mirada compañera.

¡Besos sonoros y abrazos sororos para las 11 miradas titulares y para todas las miradas que os acercáis a este blog!

Berdintasunerantz… atzera, pausorik EZ! IES Los Herrán (Vitoria-Gasteiz)

Doce que miran, admiran y suman

01/12/2015 en Doce miradas por Doce Miradas

gonbidapena

No se imaginan en el valle de Hushé de qué manera las mujeres que componemos Doce Miradas les hemos mirado en los últimos tiempos. Con qué atención, con qué respeto, con qué responsabilidad. Sin pretender intrusismo, lo cierto es que nos hemos asomado con curiosidad, ganas de saber y acompañar a la cámara de Mikel Alonso, que nos ha permitido transportarnos a este remoto lugar en la cordillera del Karakorum.

Los proyectos de la Fundación Baltistán nos llegaron de la mano de nuestra compañera Begoña Marañón, en un post publicado aquí. Un año más tarde aterrizó la tentadora oferta de contribuir a la promoción de la magnífica exposición de Mikel, acompañando la publicación con un periódico en el que se recogerían doce textos: uno de cada una de las miradas.

Mikel Alonso. Karakorum

Miradas en la escuela de Machulu. Mikel Alonso. Karakorum

La propuesta nos cautivó desde el principio. Escribir sobre la realidad de este valle pobre y olvidado, acompañar en la sensibilización, sumar con nuestras reflexiones, desplegar nuestra empatía y contribuir a mostrar la situación de invisibilidad y retiro en el hogar de las mujeres de Hushé, era una tarea que llevaba nuestro nombre. Podrían haberlo hecho otras personas también. Claro. Pero nos lo ofrecieron a las Doce Miradas y estamos muy agradecidas por esta oportunidad única de conocer, sentirnos parte y aprender de otras vidas que, sin duda, contribuyen a poner en valor la nuestra y actuar con responsabilidad.

Doce Miradas surge de la necesidad de levantar la voz para hacernos oír, reivindicar, corregir o destruir estructuras que oprimen, teniendo muy presente que no podemos –ni queremos- hacerlo solas. Doce Miradas nace con el deseo de sumar en las etapas del camino personas con las que construir un modelo justo de desarrollo personal y oportunidades. La justicia social y la igualdad entre hombres y mujeres es una responsabilidad de todos y todas.

Al fondo el Masherbrum. Mikel Alonso. Karakorum

Al fondo el Masherbrum. Mikel Alonso. Karakorum

En nuestro blog, tanto nuestras miradas invitadas como nosotras doce, ponemos semanalmente el foco en realidades que merecen revisión, denuncia, reflexión seria y acción. A las Doce Miradas nos gusta señalar con el dedo aquello que no vemos bien.

Todas las dificultades que se nos plantean por el hecho de ser mujeres, las oportunidades que no tenemos, la voz que no se nos permite alzar, la violencia que soportamos en todas sus formas… Aquello que nos resta como mujeres, empobrece a las comunidades, a la sociedad.

De todo esto saben mucho las mujeres que viven en el valle de Hushé. La Fundación Baltistán está haciendo un magnífico trabajo en la toma de conciencia, en la formación y en el impulso de la participación social de las mujeres. Doce Miradas solo podía sumarse y lo hemos hecho con todo el cariño, el respeto y la ilusión de hacer nuestro aporte, el de cada una de las doce, para apoyar esta causa. Somos doce mujeres que sueñan y hemos soñado con este valle, sus montañas, sus hombres y sus mujeres. Felices sueños para los que tendremos que seguir trabajando allí, aquí y donde haga falta esperanza.

¿Nos vemos el jueves en la inauguración de la exposición Karakorum?

12 miradas oblicuas

24/11/2015 en Miradas invitadas por Doce Miradas

asier gallastegi

Asier Gallastegi (@asiergallastegi) – Soy consultor sistémico, formador y coach, especializado en el trabajo desde de la perspectiva sistémica en el mundo de la gerencia, la acción social y comunitaria, los procesos de innovación y el uso de nuevas tecnologías. También soy Profesor en la Universidad de Deusto.

 

 

Marion Fayolle

Imagen: Marion Fayolle

Llegaba el momento de escribir este post. La responsabilidad de acertar, de proponer un texto a la altura de esta casa, estaba convirtiéndose en una especie de monstruo morado de 12 cabezas. Quisieron las musas, ellas, aparecer en forma de lectura nocturna. Georgs Perec en su “Pensar/Clasificar” tras explicar 1.000 maneras de ordenar una biblioteca comenzaba un segundo capitulo con el título que le robo para este post: ’12 miradas oblicuas’. Me regalaba otra manera de escribir, una manera más pequeña, sencilla, una docena de miradas en lugar de una mirada para las doce.

1. Poseer la verdad mata la verdad. Así lo escribe Nuccio Ordine en ‘La utilidad de lo inútil’. Y continúa: ‘Porque creer que se posee la única y sola verdad significa sentirse con el deber de imponerla, también por la fuerza, por el bien de la humanidad (…) quién está seguro de poseer la verdad no necesita ya buscarla, no siente la necesidad de dialogar, de escuchar al otro,..’. La exploración, el esbozo y el balbuceo son la manera de respetar la realidad en su complejidad y lanzarnos a explorarla, para entenderla, entendernos. Yo no sé sobre todo lo que os cuento y voy a seguir sin saber.

2. Penes de baño publico. Hace unos días, mientras una mujer dibujaba una gran fruta roja otros dos compañeros completaron su dibujo como si fuera una gran vulva. Era parte del juego y era divertido. A estos se sumaron dos espontáneos que macerados en alcohol y envalentonados por tantas cosas comenzaron a dibujar penes, de esos que adornan los baños públicos, a diestro y siniestro borrando sonrisas y provocando asco. Al día siguiente descubro a Marion Fayolle y sus dibujos de encuentro, placer, juego sexual creativo,… Una linea sobre un papel puede construir emociones y realidades tan diferentes.

3. Violencia. Hace unos días, entraron en una discoteca y mataron a más de 80 personas. Dos días más tarde, los responsables del país dónde ocurrió esta barbaridad lanzan bombardeos en otro lugar del mundo y lanzan a su policía en la periferia de su capital buscando que los responsables paguen con la misma moneda, su vida. Por cierto, los primeros gritaban, mientras disparaban, que respondían a la violencia de los segundos. No dejo de preguntarme, ¿qué podríamos hacer diferente? En este año, 2015, han muerto más de 50 mujeres asesinadas sólo en España. ¿Qué país invadimos?, ¿a quién bombardeamos? No dejo de preguntarme, ¿qué podríamos hacer diferente?

4. Competencias para emprender siendo mujer. Me ocurrió hace unos meses dinamizando una mesa de trabajo. Escuchaba sobre las dificultades vinculadas al emprendizaje desde las mujeres. El rosario de competencias que aparecían en la mesa no se me hacían nada atractivas. La sensación era la de estar pasando de un traje que ya no servía, pasado de moda, a alguien que llegaba más tarde. Una amiga que sabe mucho más que yo sobre estos temas, y varios otros, me dice ‘Dejarnos llegar y ya decidiremos que hacer’. Yo me aparto, también yo experimento a probarme otras vestimentas.

5. Cristalero de techos. No saber significa también dar un lugar a todo lo que de manera consciente e inconsciente estoy haciendo para que este contexto tan enloquecedor siga desarrollándose como moho en yogur. A veces me gustaría ser más consciente, sobre todo por el dolor que provoco. Hay gente que queriendo hacer las cosas bien las hace realmente mal. Otras me descubro queriendo esa imperfección. Como si ser correcto también pudiera ser una suerte de machismo. Ya sé que es extraño, ya se que suena difícil… Si pudiéramos convivir con nuestras sombras no correríamos a la luz que las alarga.

6. Hay un enemigo que se llama rendimiento. Millones de cabezas y corazones que van un poco más lento que sus pulgares. Dedos ‘gordos’ adelgazando que envían mezclados mensajes del mundo de lo que produce y de lo que reproduce sin distinción y sin mirar horas y días. Desbordados los ríos e inundados los terrenos con la fuerza de las tierras fértiles tras la lluvia y con la presión del rendimiento permanente. Leer a Byung-Chul Han es de una dureza dulce por lo lúcido. Escribe del exceso de positividad, del emprendizaje y la eficiencia como un enemigo interno. ‘De este modo, se sustraen de cualquier técnica inmunológica destinada a repeler la negatividad de lo extraño’. Cuidado.

7. En red Conectadas. Asistiendo sorprendidos a la fuerza de las personas conectadas. No es comunicación, son personas viviendo, trabajando, aprendiendo y compartiendo sus aprendizajes. Personas conectadas con sus pasiones, corazonadas colisionando, encuentros líquidos que erosionan cauces. Hay algo que coge forma, no como acumulación de fuerzas sino como inteligencia colectiva. Otras maneras de ser social y política diferentes a las que se construían a golpe de tiempo robado al cuidado. Esta ocurriendo.

8. Periferias. La nueva realidad, la que va a hacer y esta haciendo nuestras vidas más felices, esta ocurriendo ya. Como todas las ciudades tienen sus ruinas y todos los muros sus grietas, en esos lugares esta ocurriendo ya lo que a veces esperamos que ocurra de una manera más central. Lo que nos importa, desde la vivencia de los desajustes, rara vez ocurrirá en mitad de la plaza, será en la periferia. No hay una alternativa, es un mar de alternativas.

9. Coeducación. Debió de ser en el primer minuto. Cogí a mi hijo y lo elevé con más fuerza de lo que lo hice con mi hija hacía 4 años. Tenía que ver con el desparpajo de la experiencia parental y además, muy seguramente, porque era un hombre, o eso le atribuimos. A mí también me reconocieron así y quizás también me sacudieron más fuerte, o esperaron mucho, o proyectaron lejos, en la esfera de lo publico, que le llaman. Por mucho que me lo pregunto no entiendo su pasión por el fútbol. Estaremos presentes. A veces solo se trata de dejar estar y proponer piñatas con forma más humana.

10. La fantasía de la dualidad. Hay parte de la pelea que la vivo como una trampa. ¿Es esta una batalla entre hombres y mujeres? Y no hablo de encontrar enemigos comunes, que los encontraríamos con cierta facilidad y pudieran ser elementos interesantes a rescatar. Pienso en una mirada que diluye los sexos y los géneros en un continuo con todos los colores y sabores. Hoy utilizando aun nombres que siguen intentando atrapar a lo que todavía suena extraño; mañana sin necesidad de palabras para orientaciones sexuales y corporalidades, cualquiera que sea su concreción. Las fotografías diversas y con el zoom suficiente son las que nos permiten ver los juegos y no volver a repetirlos.

11. Innovación Social. Le estoy dando vueltas a estas dos palabras cuando van la una junta a la otra. Creo, cada vez con más fuerza, que se trata de un concepto en conflicto. Para mí, hablar de cambiar y conservar, de fuera y dentro, de cabeza y corazón… Me sigo peleando cuando alguien no ve el potencial de lo nuevo y lo abierto y también, en el ultimo tiempo, aprendo a escuchar con respeto y afecto sus argumentos. Y cuando exploro este encuentro/desencuentro rescato la necesidad del viaje, del proceso, de caminar conversando, visitando las habitaciones dónde se encuentran los polos para poco a poco hacer el trayecto más corto, más integrado.

12. Rendición. Me rindo. Rendirme es para mí decidir no hacer fuerza, no resistirme. Estaré por aquí y encantado de conversar con quienes queráis comentar este post. Lo que ya os avanzo es que no voy a pelear. Creo que bajar los brazos es el mejor ejercicio para contribuir a cambiar las rutinas y los círculos que hacen que todo siga igual. Lejos de pretender cambiar a nadie, escucharé las criticas como voces que me dicen algo que yo, desde el lugar en el que estoy, no puedo escuchar ahora. Las entenderé como la concreción aquí y ahora de vuestras historias personales, como lo son estas ideas de la mía. El objetivo es ambicioso, vamos lejos, caminamos despacio. No tengo bandera pero esta semana suena este himno.

Eskerrik asko doce miradas. Hoy oblicuas.

Mujeres de película, o no tanto

17/11/2015 en Doce miradas por Arantxa Sainz de Murieta

 

Pipi Calzaslargas

 

Me apasionan las historias reales, relatos sencillos que permiten conocer algo más de las personas que nos rodean. Lo percibo como una forma de reconstruir la identidad, un ejercicio que facilita el entendimiento y que ayuda a comprender y aceptar.

Quizás es por esta razón que recuerdo películas que contaban historias sencillas y actrices que interpretaban personajes con los que proyectaba mi imagen de adulta. Recuerdo, con total claridad, a Katharine Hepburn interpretando a Jo March en ‘Mujercitas’. Era la segunda de cuatro hermanas adolescentes, una chica decidida que quería convertirse en escritora y que se negaba a adaptarse a los estereotipos femeninos de su época. Era una joven con carácter fuerte y tenaz gracias al que consiguió publicar sus primeros cuentos en un periódico; también tenía un gran corazón, que salió a relucir cuando decidió cortar sus trenzas para que su madre pudiera visitar a su padre herido en la guerra. En ese momento yo quería ser Jo March, aquélla chica con ideas claras, con espíritu independiente y resuelto, incombustible en la pelea por conseguir su sueño. Todavía no era consciente del peaje personal que le supuso a Jo elegir un camino diferente al que le tenían encomendado.

En este viaje hacia el pasado, aparece con mucha fuerza una de mis favoritas, Pippi Långstrump (Pipi Calzaslargas), con su pelo rojo peinado en dos trenzas levantadas hacia arriba en señal inequívoca de su ‘ir contracorriente’. Una niña imaginativa y extremadamente divertida que caminaba hacia atrás, dormía con los pies sobre la almohada y era tan fuerte que podía levantar su caballo con una mano. Vivía sola, su padre era pirata y su madre había fallecido, algo que me entristecía y que, al mismo tiempo, me permitía comprender algunos de sus comportamientos. Verle en acción era una mezcla de sensaciones; lo transgresor de sus aventuras me atraía y, al mismo tiempo, estaba tan fuera de mi marco de referencia que no era capaz de repetir sus propuestas, ni en broma. Ahora, muchos años después, vuelvo a ver a Pippi en la televisión y pienso que algo quedó en mí de ese mensaje que invita a salirse del tiesto, a no seguir la norma establecida cuando crees en algo y a actuar movida por el convencimiento de que la realidad no tiene propiedad ni es una foto fija y, por lo tanto, poseemos habilidades suficientes para cambiarla si somos capaces de sumar esfuerzos.

Otro de los relatos que me cautivó, bastante más mayorcita, fue el de Hypatia de Alejandría en ‘Ágora’. Una historia, para mí desconocida, de la que es considerada la primera mujer científica -última directora de la Biblioteca de Alejandría-, una mujer culta y admirada por sus adelantadas conclusiones sobre los planetas, que se mantuvo firme en sus creencias y acabó apedreada con escarnio público por negarse al sometimiento. El relato me cautivó y me llenó de sombra por unos días; un relato que puede ser compartido por otras mujeres del mundo de las que nada se sabe excepto que mueren lapidadas en cumplimiento de penas que escapan a mi entendimiento.

Me pregunto cuánto habrá en mí de la tenacidad de Jo March, de lo transgresor de Pippi Långstrump o de la firmeza de Hypatia de Alejandría, si es que lo hay. Y cuánto del miedo a sufrir su destino ha hecho que me aleje de ellas. Podría pensar que son mujeres de película, pero ya sabemos que no lo son tanto.

Educación en la mirada

10/11/2015 en Miradas invitadas por Doce Miradas

josi

Josi Sierra (@josi) – Soy maestro desde 1981 (Profesor de EGB del siglo pasado) y educador de toda la vidaActualmente soy asesor del programa TIC en el Berritzegune Nagusia del Dpto. de Educación, especializado en temas de comunicación. Me licencié en Comunicación Audiovisual por la UPV en el 2009, siendo especialista en TIC y Educación.

 

– “Que suerte tenemos los hombres de trabajar con mujeres como vosotras” le digo a una buena compañera de trabajo.

– “No, nooooo! Qué suerte tienen vuestras mujeres de que trabajéis con mujeres como nosotras” me replica ella, con enfado, sin darse cuenta de que le estoy tomando el pelo, dándole la vuelta a su afirmación.

La verdad es que creo que tengo mucha suerte de trabajar con mujeres, profesionales de gran altura, comprometidas con la enseñanza y la educación.

Y es que quiero empezar esta mirada a la Educación, afirmando que los hombres que trabajamos en el ámbito educativo, tenemos la suerte de que haya una gran presencia femenina en este área: maestras, profesoras y cantidad de trabajadoras sociales, que enriquecen los planteamientos educativos día a día con sus miradas y sus manos, con su esfuerzo por ser buenas profesionales y con la atención y los cuidados que dispensan a las personas de su entorno: educandos y compañeros de trabajo.

La presencia en datos


docentesxgeneroEn la web del
EUSTAT podemos encontrar los datos del total de los 42.000 docentes de la Comunidad Autónoma: 13.000 son hombres y 29.000 mujeres, más del doble, y:

  • En Primaria, de 11.4000 son 2.300 hombres y 9.100 mujeres
  • En Secundaria Obligatoria entre más de 10.000 docentes, son 3.500 hombres y 6.600 mujeres

No hay duda que la profesión de enseñante/educador en Euskadi mayoritariamente es femenina. Por ejemplo la consejera y la viceconsejera de Educación, así como la directora de innovación educativa son mujeres.

Pero no es suficiente

Esta afirmación se la oí a una mujer, que hizo una tarea enorme a favor de la educación igualitaria. Este precursora de la coeducación, solía decir que NO es suficiente que haya presencia femenina entre los trabajadores de una empresa, para que favorezca la  igualdad.

Mari Jose Urruzola y afirmaba que para que se tenga en cuenta a las mujeres, para que una organización fuese feminista, para que incluya la mirada y la forma de ver de las mujeres, hace falta también que haya ideología, que haya ideas, que se haga contraste de planteamientos filosóficos de fondo.

Visualizar su presencia

He tenido la suerte, también, de asistir a la primera acción divulgativa y reivindicativa, del Editaton de Vitoria, en la que una de las Doce Miradas, también aportaba su visión y su compromiso para hacer visibles a las mujeres y su aportación a la vida en común; y recalcó la importancia de que las mujeres sean parte activa de la red aportando su visión y actuación.

Y aunque no fuese vitoriana, Mari Jose Urruzola también creo que necesita su “entrada” en Wikipedia, para hacer honor a la verdad, y justicia con su tarea de feminizar la educación con propuestas y acciones, que llegaron a todos los rincones de Euskadi y del planeta podríamos decir incluso. Desde el sábado ya la podéis “ver” en Wikipedia.

Plan para la coeducación y prevenir la violencia

Plan_CoeducacionHoy en día son cientos las profesoras comprometidas con la igualdad en la educación y el propio marco educativo vasco, recoge la igualdad como un principio educativo básico; una escuela que no atienda debidamente este tema y no lo recoja en su Proyecto de Centro, está “fuera de la ley”. Dicho de otra manera, un centro que descuida la igualdad, incumple la normativa educativa.

Además existe un Plan Director para la Igualdad y la prevención de la violencia de género: desde las aulas hasta la sociedad.

Entre sus múltiples propuestas figura la de crear Consejos de Igualdad en todos los centros educativos, designando en cada Órgano Máximo de Representación o Consejo Escolar de escuelas e institutos una persona responsable de la coeducación en ese centro y representante en el OMR, creando estructuras de coordinación y participación en toda la comunidad educativa, que incluya todas las miradas de las y los agentes educativos.

Hemos avanzado mucho desde que Marijose empezó desde su filosofía feminista a plantear la coeducación en las aulas; pero nos queda todavía mucho camino por andar juntos, más ahora: como dice Ianire Estébanez actualmente en el mundo digital, todavía la igualdad no está conseguida: ni muchísimo menos.

Y termino como empecé, reconociendo la suerte que he tenido de conocer y trabajar con mujeres “de bandera”, de las que he aprendido a mirar con “gafas moradas”.

Y no quedarme en eso sólo: porque también me han dado ejemplo de cómo pasar a la acción comprometida, de cómo pasar de las palabras a la acción… ¡educativa!

PD: Es difícil escribir un artículo esta semana sin tener en cuenta la multitudinaria Manifestación de Madrid del #7N en contra de las violencias machistas.