Violadores reincidentes. ¿Quién les deja la puerta abierta?

04/07/2017 en Doce Miradas

1976. Una mujer regresa a casa con su bebé cuando un hombre la aborda en el ascensor de su casa y la viola bajo la amenaza de clavarle un cuchillo a su bebé en el cuello. Desde ese momento, a Pedro Luis Gallego, que entonces tenía 19 años, se le llamó el ‘violador del ascensor’. Esta mujer tuvo la terrible mala suerte (seguramente habrá también otros factores) de cruzarse con un psicópata sexual.

El dolor, tortura, sufrimiento y muerte que causó este asesino violador a partir de aquí, ya no puede achacarse a la mala suerte. Pedro Luis Gallego cometió el resto de sus crímenes con la ayuda del código penal, de los servicios psiquiátricos penitenciarios y de la abolición de la doctrina Parot.

Con toda esa ayuda jugando a su favor, este violador y asesino ha ido dejando un reguero de víctimas. Con 33 años fue condenado a 273 años de prisión por matar a las jóvenes Leticia Lebrato y Marta Obregón en 1992. Para entonces ya había violado a 18 mujeres. Redujo su pena a 21 años siendo un recluso ejemplar. Es decir, realizaba labores de limpieza, asistía a clases de la ESO y de aerobic. Para reírse si no fuera todo tan triste.

Excarcelado en 2013 volvió a violar

Cuando en noviembre de 2013 fue excarcelado con motivo de la abolición de la doctrina Parot, volvió a hacer lo que cabía esperar de un violador en serie. Hace pocos días, el 14 de junio, lo volvían a detener acusado de ser el presunto autor de dos brutales violaciones y otras dos en grado de tentativa a jóvenes de entre 17 y 24 años.

Confiemos en que esta vez no le dejen salir de la cárcel, aunque todo es posible. Desde la reforma del código penal de 2015 existe la figura de la prisión permanente revisable para ciertos casos, como el de los violadores reincidentes.

Pero ¿qué sucede con todo el daño que ha hecho y que podría haberse evitado?¿Quién se hace responsable además del violador? En una ocasión, fueron 3 psicólogas quienes permitieron que saliera de una cárcel psiquiátrica porque lo consideraban ‘curado’. La última vez, su coladero fue la anulación de la doctrina Parot pero, no nos engañemos, esto solo adelantó 5 años la tragedia. Este violador peligroso y reincidente habría salido de todos modos unos pocos años más tarde y habría vuelto a violar igualmente.

La prisión permanente revisable y sus detractores

Desde la reforma parece que hay un asidero legal para impedir que hombres así sean soltados en sociedad. Habrá que ver si se aplica. Hay una corriente progresista que considera inhumana la existencia de la prisión permanente revisable. Aseguran que es un eufemismo para encubrir la cadena perpetua. Entienden que es un fracaso al negar la posibilidad de reinserción social. Personalmente, creo que lo progresista es defender a las víctimas actuales y a las potenciales. Y que estos hombres no pueden ni deben vivir en sociedad. Qué fácil es mantener tu pensamiento progresista intacto e inmaculado, a costa de sacrificar para ello a unas cuantas mujeres que serán agredidas, violadas y tal vez asesinadas por un criminal como este. Para defender las segundas oportunidades de estos criminales (Gallego lleva ya quemadas muchas oportunidades) se sacrifica a mujeres que caminan confiadas por las calles y entran en sus portales cuando regresan de sus trabajos, del cine o de una noche de fiesta. Son daños colaterales que esta sociedad acepta con tal de que una persona peligrosa y cruel siga teniendo segundas, terceras y cuartas oportunidades.

¿Y qué pasa cuando se ha violado una vez? En ese caso, como no hay reincidencia (aún) no se aplicaría la prisión permanente revisable y, sin embargo, esas personas también son un peligro potencial en la calle. En ese supuesto debería tomarse al menos alguna medida de vigilancia. Siempre se habla de pulseras telemáticas y medidas de control tecnológicas pero realmente ¿existen? ¿se utilizan? Deberían.

El daño que causa una violación es terrible e irreparable. Qué decir del asesinato. Y sin embargo, qué barato sale este crimen. Con qué ligereza las ‘personas expertas’ deciden que un violador tiene buen comportamiento y puede salir de la cárcel. Absurdo. Es bien sabido que violadores de mujeres y niños tienen buen comportamiento en prisión porque no tienen a su alcance mujeres ni niños a los que violar.

El otro día en el programa de Julia Otero, Julia en la Onda, hicieron una proyección interesante. Aunque no hay muchos estudios al respecto, se estima que en los países occidentales la tasa de reincidencia en estos casos es del 20%. En España hay actualmente 2.515 delincuentes sexuales que cumplen condena. Según la tasa de reincidencia, unos 500 podrían reincidir (no es un dato, es una proyección). ¿Estamos dispuestos a asumir ese riesgo sin tomar medidas para evitarlo? Ya hemos visto el daño que puede causar uno solo de estos delincuentes sexuales.

Cuando Gallego salió de la cárcel en 2013, no salió solo. Además de delincuentes diversos, con la derogación de la doctrina Parot salieron más violadores conocidos como ‘el del estilete’, ‘el del portal’ y un tercero que violaba en Cataluña. Y los tres reincidieron y fueron detenidos. Gallego ha sido el cuarto pero no el último. Ayer mismo, 3 de julio, detuvieron al que se conoce como ‘el loco del chándal‘ por intentar asesinar a dos hermanas. Ya van cinco.

La gran labor de la asociación Clara Campoamor

La asociación Clara Campoamor, siempre al quite en la defensa de mujeres y niñas, ya ha anunciado que se personará como acusación contra Gallego y pedirá la prisión permanente revisable. Su presidenta, Blanca Estrella, es a la única persona que habla de buscar responsabilidades. ¿Cómo es posible que no se busquen responsabilidades entre quienes abren la puerta a estos violadores reincidentes? Confiemos en que las personas encargadas del ‘revisable’ apliquen la sensatez, la prudencia y el sentido común. Psiquiatría y psicología han demostrado la misma capacidad que el horóscopo para predecir el comportamiento de estos criminales.

Tras la detención del ‘violador del ascensor’, el ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, se mostró favorable a la prisión permanente revisable para este caso, pero pidió prudencia antes de reclamar “en caliente” otras medidas como la castración química o las pulseras telemáticas. La primera medida dicen que es ineficaz. Pero pulseras telemáticas ¿por qué no? Por otra parte, siempre se arguye que no hay que legislar en caliente, pero los crímenes de Leticia Lebrato y Marta Obregón datan de 1992. El problema es no actuar ni en frío ni en caliente. Justicia para las víctimas actuales y protección y prevención para evitar más víctimas.

María Puente

Periodismo, publicidad, guión y, en definitiva, comunicación. Me gusta leer, escribir y soy serieadicta. Bastante escéptica y tirando a verso suelto pero dispuesta a rimar si la causa lo merece, porque la vida es un poema a veces, y otras…, marianitos con rabas.