¿Tienen sentido las concentraciones tras los asesinatos de mujeres?

19/04/2016 en Doce Miradas

Otro asesinato machista. Un hombre mata a su mujer y a su suegra. Días después, con unos amigos, surgió el tema. Uno de ellos comentó que había visto la concentración con motivo de dicho crimen. ¿Por qué se hacen esas concentraciones?, preguntó.  ¿Para qué? ¿Contra quién? ¿Contra qué?  No lo entendía. Según él, era obvio que todo el mundo estaba en contra del asesino y lamentaba el asesinato de las dos mujeres. Algo terrible había sucedido, sí. Pero el hombre ya estaba en la cárcel. Y no pertenecía a ninguna banda de crimen organizado. Le parecía un absurdo. Como manifestarse  contra la lluvia o el granizo. ¿Qué sentido tenía aquella concentración y otras similares?

Le he dado muchas vueltas desde entonces. “Una concentración en repulsa de lo sucedido”, se suele decir. Expresar la repulsa por un crimen ya es un buen motivo. Las circunstancias judiciales y de protección que rodean a cada caso también pueden ser otro motivo claro de protesta si es que ha habido fallos. Pero es que además hay mucho que reivindicar. Quienes opinan que tras un asesinato machista solo queda lamentarse es porque creen que estos asesinos se generan de forma espontánea. Como  las setas del bosque.  Surgen sin más. Las personas expertas en el tema afirman, sin embargo, que en la base del maltrato y de los asesinatos está la desigualdad, el machismo. Yo también lo creo. Y en la base de la desigualdad  está la educación en las aulas y en las familias. Cosas que creemos nimias, como regalar Legos a los niños y no a las niñas pueden tener gran trascendencia.

Foto de Iratxe Gallo.

Foto de Iratxe Gallo.

 

 

Pero en la base del maltrato y de los asesinatos hay más circunstancias. Un terreno abonado. Niños y adultos nos educamos y reeducamos constantemente, somos permeables a lo que sucede en nuestra sociedad, en la vida. O, mejor dicho, lo que permitimos que suceda. ¿Hasta qué punto toleramos como sociedad hechos que discriminan y humillan a las mujeres? Ya sean de magnitud micro o macro, la suma de este tipo de hechos va creando un caldo de cultivo propicio para maltratadores y asesinos de mujeres. Estos son algunos ejemplos que recuerdo de los últimos tiempos:

  • Apología del maltrato en el estadio Benito Villamarín. “Rubén Castro alé, Rubén Castro alé, no fue tu culpa, era una puta, lo hiciste bien”. Esto se cantaba en febrero de 2015 en el Benito Villamarín en alusión al proceso por malos tratos en que se hallaba inmerso el futbolista Rubén Castro. Según el periódico, eran 200, 500 o 1.000 quienes lo coreaban. En junio del mismo año, la fiscalía archivaba el caso.
  • Las agresiones sexuales masivas a mujeres en Colonia. Un escándalo que tiene toda la pinta de que quedará sin respuesta. Este caso me enfada especialmente porque enseguida pasó de ser un asunto sobre ataques a mujeres a convertirse en un debate sobre refugiados sí, refugiados no. Y así, de un plumazo, las mujeres salieron de la ecuación y del foco de la atención. Para entonces, todo el mundo parecía haberse olvidado ya de esas mujeres para quienes su libertad se habrá visto disminuida desde la pasada Nochevieja. De momento, esta es toda la consecuencia que han tenido unos hechos tan graves.
  • El magnate que pasea mujeres con correa. Cuando una compañera de Doce Miradas lo envió al grupo por email no daba crédito. ¿Es posible que algo así pueda ocurrir sin consecuencias? Me duele y me cabrea tanto. Ellas lo hacen de forma voluntaria, así que está bien, decían muchos comentarios realizados a la noticia. Vejar y humillar a las mujeres sale gratis.
  • La jueza que preguntó ¿cerró usted bien las piernas? No hay mucho más que decir, Confiemos en que la denuncia de la Asociación Clara Campoamor prospere. No es la primera vez que un juez o jueza nos sobresalta con comentarios de este pelaje.
  • Tratamiento de las noticias de maltrato y asesinatos machistas en los medios. En enero de 2016, el tratamiento de una noticia llamó la atención de Doce Miradas. No pongo el enlace porque a fecha de hoy se ha modificado el contenido y ya no es la misma noticia que leímos aquel día en El Correo. Se trataba de la primera noticia que se publicaba sobre el caso de un hombre que había arrojado a una niña por la ventana y herido de gravedad a la madre. La información contribuía a culpabilizar a la víctima. ¿Por qué? 1) La noticia decía “se agreden mutuamente”, en relación al agresor y a la madre de la niña. Aún se desconocían muchos datos, pero si alguien va a tirar a tu hija por la ventana, ¿no cabría hablar de defensa propia en lugar de equiparar a víctima y agresor con ese “se agreden mutuamente”? 2) En la noticia se dejaba caer que la mujer podría haber conocido a ese hombre esa noche y habérselo llevado a su casa. Esto culpabilizaba de nuevo a la mujer. ¿Era necesario señalar si la mujer conocía desde hacía tiempo o de una sola noche al agresor? ¿Eso cambia el hecho de que tiró a su niña por la ventana? ¿Se merecía que le ocurriese algo tan terrible por haber conocido a ese hombre recientemente? Esa es la sensación que quedaba tras leer la noticia. 3) Al agresor se le presentaba como un profesor de música sevillano. A la mujer solo se la identificaba como brasileña. Enseguida se conocieron más datos. La mujer había sorprendido al hombre abusando de la niña de año y medio. Según se informó más tarde, al verse sorprendido tiró a la niña por la ventana. Días después la niña murió. Hoy, día de la publicación de este post, 19 de abril, ha vuelto el caso a la actualidad. En la radio he escuchado ‘el profesor de saxofón’ y ‘la brasileña’. A mí me chirría.
  • Una empresa del Grupo Mondragón votará si readmite al imputado por grabar a mujeres en el baño. Las mujeres afectadas temen que la votación sea favorable a este hombre que, según la noticia, tiene influencias.
  • La descalificación machista del académico de la RAE, Félix de Azúa, hacia la alcaldesa Ada Colau: “es una mujer que debería estar vendiendo en un puesto de pescado”. No es un caso excepcional. Son varias las políticas que han recibido insultos machistas, sin importar el partido al que pertenezcan. Aquí puedes leer otros casos similares.

Esto es solo una pequeña muestra. Pero casi todos los días hay algo. Puede ser una barbaridad dicha por alguna personalidad pública, una serie, un programa de televisión, un anuncio publicitario… Todo contribuye a crear el caldo de cultivo. Es una suma que va conformando el sustrato de la desigualdad. En la medida en que permitimos que estas cosas sucedan y que, en muchos casos, queden sin consecuencias, nuestra atmósfera de convivencia en igualdad se va degradando. ¿No parece más probable que los casos de maltrato y los asesinatos se den en mayor medida en un ecosistema degradado? Creo que hay razones de sobra para concentrarse tras el asesinato de una mujer. Porque detrás del maltrato y del asesinato de mujeres hay muchos ‘qués’ y muchos ‘quiénes’ responsables.

María Puente

Periodismo, publicidad, guión y, en definitiva, comunicación. Me gusta leer, escribir y soy serieadicta. Bastante escéptica y tirando a verso suelto pero dispuesta a rimar si la causa lo merece, porque la vida es un poema a veces, y otras…, marianitos con rabas.