Presupuesto con perspectiva de género: Instrumento estratégico para la transformación social

11/06/2019 en Miradas invitadas

 

 

IRATI TRANCHE OTXANDORENA. Estudié economía para comprender lo que nos está pasando, la complejidad de la sociedad, y adquirir herramientas para su cambio; y desde que me puse las gafas moradas, soy también feminista: economista feminista. Me especialicé en política económica, y ahora intento poner todo eso en práctica a través de las políticas públicas.

 

 

Las mujeres estamos dando   pasos continuamente para ocupar el espacio y la vida pública ( este blog es buena muestra de ello – ¡gracias “Doce miradas”!-), pero todavía tenemos mucho por conseguir. Una de las consecuencias de esta falta de visibilidad es que la mayoría de las políticas públicas ignoran nuestras necesidades y prioridades. Y esto no es baladí.

En el 2018, el gasto público del Estado español supuso el 41,30% del PIB (aunque sabemos que este índice deja de lado una parte importante del trabajo que no que hacen, sobre todo las mujeres, como los cuidados, refleja el peso que tiene en la economía). Es decir, casi la mitad del valor monetario de los bienes y servicios finales producidos en el país lo generó el sector público. Esto supone que las políticas públicas son cruciales en la configuración de la sociedad y en las vidas de las personas. Así mismo, en la construcción de una sociedad feminista, el sector público tiene un papel importante.

El presupuesto es la herramienta básica de las instituciones del sector público para materializar las políticas públicas; sin embargo, los organismos o departamentos de igualdad disponen menos de un 1% del presupuesto público para fomentar la igualdad, mientras que el resto de los ministerios, consejerías, áreas, disponen del 99% del presupuesto público para seguir haciendo las políticas de siempre. El aumento o disminución del servicio de transporte público, por ejemplo, tiene un mayor impacto en las mujeres que en los hombres ya que estos utilizan más el transporte privado. Muchas de las prestaciones están ligadas al trabajo remunerado, y por tanto, excluyen a todas aquellas personas, en su gran mayoría mujeres, que no han trabajado en el mercado laboral formal. Es decir, la mayoría de las políticas, no son neutras, y por tanto, traen consigo un aumento en la desigualdad de género.

¿Esto qué significa? Que aumentar partidas concretas, para llevar a cabo ciertas políticas compensatorias no es suficiente. Hace falta que se entienda la desigualdad como un problema estructural, y por tanto, que se ponga en el centro de los debates.

Esto supondría un cambio profundo, orientando todas las políticas públicas hacia la erradicación de la desigualdad. El instrumento estratégico para conseguirlo es el PRESUPUESTO CON PERSPECTIVA DE GÉNERO.

Presentación de Caterina de Tena y Rosana Pastor en el taller “Integrando la perspectiva feminista en el diseño y evaluación de políticas públicas”.IV Encuentro Municipalista contra la Deuda. Octubre 2018. Córdoba.

El presupuesto con perspectiva de género une dos aspectos que generalmente se plantean de forma bien separada: la igualdad de género y la eficiencia pública, ya que uno de los objetivos es el uso efectivo de los recursos.
El presupuesto con perspectiva de género implica un cambio de enfoque, en el que se tienen en cuenta los diversos perfiles además de género, edad, clase… contribuyendo así a proporcionar las mismas oportunidades para todas las personas. Se tiene en cuenta el impacto directo que tienen los presupuestos pero también la relación con las normas y funciones, así como los diferentes comportamientos que tienen en la sociedad los diferentes grupos. Es decir, integra las dimensiones sociales en el proceso de planificación y presupuestario de los gobiernos.

El PPG no solo implica reformas en la gestión pública, sino que refuerza y ayuda a mejorar la gestión económica y financiera, consiguiendo maximizar el impacto de los recursos utilizados en los servicios atendiendo a la diversidad de la sociedad, y además, fomenta la transparencia, ya que provee de información más detallada, y accesible a toda la ciudadanía.

Es un proceso que implica la transformación de los presupuestos, y por tanto ,de las políticas, mediante una reflexión sobre algunas cuestiones: cómo se recaudan los fondos y cómo se pierden los ingresos; si contribuye a cerrar la brecha de género; cómo afectan los ingresos y los gastos al trabajo no remunerado…

Para que esto sea posible, hace falta usar varias herramientas analíticas, que deberán recoger información desagregada por género. En cuanto al gasto, se deben analizar las políticas de los departamentos para, mediante indicadores, evaluar cómo aumentan o reducen las desigualdades. Además, es importante preguntar a las personas usuarias de los servicios si estos cubren las necesidades prioritarias. También es interesante saber a qué personas en concreto beneficia ese servicio dentro de los hogares, . En cuanto al ingreso, al impacto fiscal, hay que analizar cuánto tributan hombres y mujeres, y analizar la evasión fiscal así como la dependencia de impuestos indirectos. Por último, es también necesario analizar cómo invierten su tiempo los hombres y mujeres teniendo en cuenta el trabajo de cuidados no remunerado y cómo evoluciona este en función de las políticas, ya que las decisiones vitales están directamente relacionadas con el uso de este tiempo.

En las próximas semanas se conformarán los Gobiernos de las diversas instituciones y empezarán a trabajar para llevar a cabo sus proyectos y programas para los próximos cuatro años. Creo que tanto desde las instituciones como desde la sociedad civil debemos poner encima de la mesa la necesidad de tener unos presupuestos con perspectiva de género por varias razones: para conocer la sociedad en la que vivimos, mediante la información sobre el impacto que las políticas públicas tienen en nosotras y nuestras vecinas; y para seguir construyendo una sociedad  más igualitaria e inclusiva, es decir, una sociedad feminista.

Este artículo se ha nutrido sobre todo de los siguientes materiales:

Algunos links interesantes para profundizar sobre el tema:

Somos mujeres. Somos personas. Gente con sueños que imagina una sociedad diferente. Gente que reclama un espacio común para mujeres y hombres que sea más justo y equilibrado. Y después de mucho cavilar, somos doce mujeres con ganas de trabajar para lograrlo. ¿Quieres saber quiénes somos?.